Cuando nadie me lee
Quiero escribir como dibujo
Quiero dejar de escribir de mí -al menos un poco-, dejar de exagerar o minimizar mi propia historia para hacerla más posteable ➽ Tampoco me interesa narrar mis sensaciones de lo que consumo. A veces, cuando leo los ensayos de Nora Ephron, pienso que lejos de ser una señora del Upper West Side o Joan Didion viviendo en Hollywood, mi vida también tiene matices interesantes, depende del POV.
Escribo de mí porque soy el tema que más conozco. Tengo un PhD Honoris Causa de mí misma.
Cada vez que conoces a alguien tienes todo por contar, sirve de metáfora al abrir una red social. Cuando vas a una entrevista de trabajo tendrás cosas que demostrar y al tener un hijo mucho que trasladar y enseñar. Pasamos la vida hablando de nosotros mismos. Hay quien lo hace mucho o poco, del bando “ególatra” o del team “misterioso”, al final todos hablamos de nosotros mismos. De nuestras vivencias, de las personas que conocemos, de lo que hacemos, de los lugares donde hemos ido, lo que comemos, lo que pensamos, nuestros valores, sueños. ideologías, creencias… Hablar de nosotros en primera persona, o en tercera persona, da igual, es propio de la humanidad.
También es cierto que hay gente que escribe/habla del trabajo de otros, de la peli de tal o cual director, el podcast viral, del libro bestseller, la campaña nueva de una marca, de la música que lanzó equis artista, el artículo revolucionario, el meme más trend, hablan de otros para no hablar de si mismos, sin darse cuenta que lo que ven dice más de ellos que lo que no cuentan.
Otra cosa son los historiadores que narran la historia o los documentalistas que documentan y editan con el fin de comunicar algo puntual. Michael Jackson es una víctima, Elvis vive entre nosotros o Yoko es una bruja, depende del documental que hayas visto, pero ¿no es esto acaso tomar un tema para dar tu opinión?
Me gustaría inventar cuentos y escribir ficciones, crear personajes con perfiles irreales, poner mis propias reglas de un mundo fantástico, incluso futurista, un lugar y tiempo inventado o reinventado por mí. El otro día reflexionaba acerca de la democracia, del porqué se inventó. Me encantaría crear algo así, no para cambiar el rumbo de la sociedad, sino para experimentar y dar rienda suelta a mi imaginación.
Si algo admiro de Nora, es cómo narra su vida sin tapujos. Va desde las infidelidades que superó a las estupideces que pensaba, los errores que cometió… Yo, en cambio, escribo y me releo en la mente de mi mamá, mi marido, mis amigas, mi familia, trato de no editarme y ser tan libre como puedo. Publico y vienen los likes tan esperados, a veces los solicito a las personas de confianza, y vuelvo a leerme como si estuviera en la cabeza de quien me lee ➽ Y ahí, me entra el miedo de exponerme. La vulnerabilidad del qué dirán.
Imagina que escriba una ficción sin decir que es ficción, porque no me quiero estar explicando, y que el otro crea que es una verdad.
Lo he intentado en la privacidad de mis notas ocultas pero aunque me identifico con la soltura, propia de mi edad, para hablar de casi cualquier cosa sin resquemor, además de no tener restricciones por no tener padre al que rendirle cuentas y la confianza que tengo con mi madre es absoluta, hay una parte de mí que siente inseguridad.
También lo intenté con un alter ego, no lo controlo del todo. Más que un seudónimo para firmar, me adentro tanto en el personaje que termino creyéndome la escritora maldita. Encerrada en mí propia creación.
Mientras escribo esto me revolotea todo de nuevo, la gente va a pensar que tengo doble personalidad, que estoy loca, que soy bipolar. Que me disocio para escribir en ocasiones. Y sí, cuando me aburro de mi… juego a ser quien no soy. Es divertido, pero peligroso. Porque no todos lo entienden.
No estoy lista para escribir como dibujo.
Entiendo por qué Anaïs Nin no publicó sus diarios en tiempo real. Que haya esperado que murieran los implicados en sus diarios para exponerlos y exponerse. Los juicios de los muertos no llegarían nunca.
Me siento Nora, me siento Anaïs, me siento Isabel Allende, me siento Rosa Montero, me siento Colette ➽ Me siento una niña admirando a mujeres, jugando frente al espejo a ser ellas, cuando en realidad lo único que tengo en común con ellas es que son mujeres como yo, contando cosas. Quiero narrar mi vida, en tanto quiero inventar otras, sin acabar haciendo un guiño a Ofelia como Virginia Woolf.
ツ



El tercer párrafo es un gran verso!
Es que es probable que la vida se trate de contar nuestra historia, de la mejor manera que podamos ;)